Ejercicios de estilo

Por partida doble #EjerciciosDeEstilo2

Por partida doble

Hacia la mitad de la jornada y a mediodía, me encontré y subí en la plataforma y terraza trasera de un autobús y vehículo de transporte en común abarrotado y casi completo de la línea S y que va de la Contrescarpe a Champerret. Vi y observé a un hombre joven y viejo adolescente, bastante ridículo y no poco grotesco, cuello delgado y gaznate descarnado, cordón y trencilla alrededor del sombrero y gorro. Después de un atropello y confusión, dice y profiere con una voz y tono lacrimosos y llorones que su vecino y coviajero le empuja y le importuna adrede y aposta cada vez que alguien baja y sale. Dicho esto y tras abrir la boca, se precipita y se dirige hacia un sitio y un asiento vacíos y libres.

Dos horas después y ciento veinte minutos más tarde, lo encuentro y vuelvo a vedo en la plaza de Roma y delante de la estación de Saint-Lazare. Está y se encuentra con un amigo y compañero que le aconseja y le incita a que se haga añadir y coser un botón y un círculo de hueso en su abrigo y gabán.

Análisis:

Narrador: Intradiegético, primera persona.

Tiempo: Pasado para las descripciones, presente para las acciones del personaje.

Visibilidad: Imágenes a través de minuciosas descripciones. Lugares que sí existen. Juicios de valor.

Retórica: Repetición. El uso de la conjunción “y” está presente de manera continua en el relato para sumar la segunda visión (sinonímica) de los hechos, es reiterativo en la narración; de ahí el título “Por partida doble”

Otros: En la primera línea narra en qué momento temporal ocurrieron los hechos. Luego describe cómo es el transporte que utiliza y la cantidad de gente que hay, también la ruta que sigue. Describe cómo es el joven que vio, utiliza juicios de valor para calificarlo en pasado. Comienza la narración en presente y apunta los hechos de los que fue partícipe el personaje principal, también utiliza juicios de valor. A diferencia del ejercicio anterior señala lo que hizo el personaje principal luego de los hechos.

Indica el tiempo que pasó entre los hechos y el nuevo encuentro con el personaje, también el lugar de el reencuentro. Describe los hechos que llevarán a la conclusión.

Ejercicio

A media tarde y mientras el tránsito citadino es denso, la gente apresurada y los autos escandalosos. Miré y examiné a una mujer de setenta años y distraída, con un vestido de satén blanco y gastado por el tiempo.

Después de dudar un momento cruza la calle y los autos se amontonan, la mujer camina sin cuidado y el conductor acelera para alcanzar el semáforo en verde. El vestido se mancha de rojo y un alarido deja la avenida en silencio. La pierna queda atrapada y casi cercenada bajo las llantas del auto.

Días y confusas noches después, despierto en casa de mi abuela y el café está servido como cada mañana. Ella discute y alega con su esposo quien grita: «Deberías atenderte con un médico» Le señala la pierna gangrenada y se tapa la nariz.

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Cuentos

Suposiciones bajo la lluvia

Escribir es crear mundos como un dios encontrado en ninguna parte. Una de las características del lenguaje es la prevaricación: podemos mentir con gracia. La literatura está hecha de mentiras y suposiciones, eso lo aprendí con Óscar de la Borbolla cuando leí: El paraguas de Wittgenstein, con numerosas suposiciones crea versiones distintas de la misma historia, me pregunto  ¿en la vida podría ocurrir así o el final es sólo uno y todos los caminos conducen a él?

Comparto el inicio:

1. Como la gente se conoce o no se conoce nunca, pero total a veces se enamora, suponte que la lluvia te reúne con una mujer debajo de un paraguas. Tú le dices: ¿Me permite? y ella, indecisa y sorprendida, sopesando los pros y los contras te contesta que no, que el paraguas es suyo y que te vayas. Suponte que obedeces y te alejas brincando los charcos y que al cabo de una calle, dos calles, tres calles encuentras un techito para guarecerte y que ahí, precisamente ahí, se oculta el asesino que estaba escrito habría de matarte…
Cuento completo: http://oscardelaborbolla.blogspot.com/2009/07/el-paraguas-de-wittgenstein.html

Yo jugué a ser la dueña del paraguas y salió el cuento Suposiciones bajo la lluvia, los invito a leerlo en la nueva edición de Zona Interesante. Además es octubre, huele a hojas secas ¡Inspiren!

 

Cuentos

Tiempo

El reloj se paró, tenía las piernas entumidas después de haber estado sentado un largo rato, así que decidió levantarse y caminar eternamente. Desde entonces el reloj no se detiene.

Reloj

 Ilustración sin título por Jacek Yerka.
Ejercicios de estilo

Notaciones #EjerciciosDeEstilo1

Notaciones

En el S, a una hora de tráfico. Un tipo de unos veintiséis años, sombrero de fieltro con cordón en lugar de cinta, cuello muy largo como si se lo hubiesen estirado. La gente baja. El tipo en cuestión se enfada con un vecino. Le reprocha que lo empuje cada vez que pasa alguien. Tono llorón que se las da de duro. Al ver un sitio libre, se precipita sobre él.

Dos horas más tarde, lo encuentro en la plaza de Roma, delante de la estación de Saint-Lazare. Está con un compañero que le dice: «Deberías hacerte poner un botón más en el abrigo.» Le indica dónde (en el escote) y por qué.

Raymond Queneau, 1987

Análisis:

Narrador: Intradiegético, primera persona.

Tiempo: Presente, aunque los hechos ya ocurrieron.

Visibilidad: Imágenes a través de descripciones. Lugares que sí existen.

Retórica: Simil (cuello muy largo como si se lo hubiesen estirado)

Otros: En la primera línea narra dónde ocurrieron los hechos y el personaje principal. Lo describe en una línea. Describe el contexto. Describe el nudo y el clímax en cuatro oraciones simples.

En el siguiente párrafo señala el lugar donde volvió a encontrarlo y en un línea el desenlace. No estoy segura si tiene historia subterránea.

Ejercicio:

En Eje T, durante el tráfico. Una mujer de setenta años, con un vestido de satén blanco gastado por el tiempo, como si lo hubiesen desenterrado. Los autos amontonados. La mujer cruza sin ver. El conductor acelera para alcanzar el semáforo en verde. El vestido se mancha de rojo. Una pierna queda atrapada bajo las llantas del auto.

Días más tarde, despierto en casa de mi abuela, hizo café como todas las mañanas. Está discutiendo con su esposo que le dice: «Deberías atenderte con un médico.» Le indica dónde (en su pierna gangrenada) y desayunamos.

Maniquí piernas caído toppled Barco fluvial Lancha canal Londres Hoxton monocromo Mono Blanco y negro

 

 

Ejercicios de estilo

#EjerciciosDeEstilo

Esta es la presentación de un experimento que voy a iniciar. Analizaré y recrearé un ejercicio diario del libro Ejercicios de estilo de Raymond Queneau.

“Raymond Queneau (El Havre, 1903-París, 1976) se formó, después de estudiar Filosofía, en el surrealismo, relacionándose más estrechamente con el grupo de la «rue du Chateau» (Prévert, Tanguy, Duhamel). Tras ejercer de empleado de banca, pasó a trabajar en la editorial Gallimard, de la que fue su secretario general a partir de 1936. Entre otras iniciativas editoriales de importancia, fue creador y director de la Encyclopédie de la Pléïade. Miembro electo de la Academia Goncourt, ofició, como era de esperar por su talante y obra, de Sátrapa Trascendente en el Colegio de Patafísica.

La personalidad y actividades de Queneau se caracterizan por un ingenio proteico e imaginativo poco común: promotor de toda clase de empresas culturales; letrista de canciones famosas; actor, guionista y realizador cinematográfico; traductor; dramaturgo; pintor… sus aportaciones más notables fueron en el terreno de la matemática, la poesía y la narrativa.”

La estructura del ejercicio es:

  1. Transcripción del cuento de Queneau
  2. Análisis del cuento de Queneau

Tipo de narrador

Tiempo de narración

Visibilidad o imágenes que el autor utiliza en la narración

Otras consideraciones particulares del estilo de narración

3. Mi propuesta de ejercicio en el cual utilizaré un solo relato que voy a adaptar a todos los estilos.

Me emociona que Queneau exploró tiempos de narración, figuras retóricas usuales e inusuales, colores, sabores, musicalidad, poesía, cartas…

A ver cómo sale, todos están invitados a probar la experiencia, nos vamos a divertir.

 

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Divulgación·Opinión·Poesía

Auque tú no lo sepas

No sé si le pasa a todo mundo, pero a mí me pasa seguido: las personas se me antojan personajes. Me gusta imaginar las historias que contienen, el halo que me lleva a conocer a alguien, encontrarnos puntuales en un sitio donde nadie acordó la hora, pero ambos llegamos a tiempo. Es una suerte de literatura cósmica donde un autor etéreo mueve los hilos de la consciencia para colocarnos uno frente al otro y conocernos, nada más. A veces decide que no nos conoceremos nunca y uno sólo se dedica a imaginar lo que pudo ser y no fue.

Yo tengo un amor que no conozco, pero lo he imaginado en cada rincón de mi casa y de mi cuerpo. Hemos viajado por todo el mundo y muchas noches le canté canciones mientras él tocaba la guitarra. Así ocurre cuando idealizamos: el mundo de las ideas es, para mi gusto, el más habitable, entonces prefiero a los personajes que me inventé con las personas.

Jamás le he confesado a una persona que la convertí en personaje, que en mi literatura ucrónica ya despertamos abrazados y lloramos en un concierto. No es importante hacer esas confesiones banales, mejor que viva en la poesía y que la escriban quienes saben, Luis García Montero, por ejemplo.

Como la luz de un sueño,

que no raya en el mundo pero existe,

así he vivido yo

iluminando

esa parte de ti que no conoces,

la vida que has llevado junto a mis pensamientos.

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto

cruzar la puerta sin decir que no,

pedirme un cenicero, curiosear los libros,

responder al deseo de mis labios

con tus labios de whisky,

seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado

en la cama, sin prisa, muchas tardes

esta cama de amor que no conoces,

la misma que se queda

fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,

hicimos mil proyectos, paseamos

por todas las ciudades que te gustan,

recordamos canciones, elegimos renuncias,

aprendiendo los dos a convivir

entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario

o en la noche de un bar por mi sorpresa.

Así he vivido yo,

como la luz del sueño

que no recuerdas cuando te despiertas.

Luis García Montero

Habitaciones separadas

Ed. Visor (1994)

 

Divulgación·Opinión

Poesía y memoria (2 de octubre #NoSeOlvida)

La Historia es la memoria del pueblo, pero las memorias se transforman, alguna vez un buen profesor me dijo que no hay Historia fidedigna, depende de quién la cuente; a mí me gusta cómo la cuenta el arte.

La poesía náhuatl describía un concepto tan bello como preciso: educar con la flor y el canto in xóchitl, in cuícatl, es decirla memoria del pueblo residía en la poesía. Los poetas eran príncipes o sacerdotes que representaban el sentimiento de la colectividad y poemas se aprendían para ser cantados por el cuicamatini. Gran parte de las memorias de los nahuas se conservan gracias a la oralidad: los cantos que se transmitieron de generación en generación.

Quin ōctlamati noyōlloniccaqui

in cuīcatl, 

niquitta in xōchitl

¡Māca in cuetlahuia in Tlālticpac!

Al fin comprendí mi corazón

escucho el canto

veo las flores

¡Que no marchiten en la Tierra!

El equivalente europeo de los cuicamatini son los juglares líricos, quienes recitaban las obras de los trovadores. Al sector más cultivado de la juglaresca se le debe la conservación de un rico tesoro transmitido en forma de tradición oral,  que puede abarcar desde la poesía épica medieval hasta la poesía cortesana pre-renacentista.

Con esta rica herencia cultural, es natural que las canciones aún cuenten historias y todavía más: que cuenten la Historia.

Hoy es 2 de octubre de 2018, hace 50 años hubo una masacre de estudiantes y el responsable fue el Estado, seguimos esperando que haga justicia. Es una historia atroz que los medios de comunicación repiten cada año, otro tanto las escuelas, pero ambos emisores dejan un sabor amargo; quiero educación sin sensacionalismo ni dogmatismo, quiero saber cuál es mi camino.

A mí me educó la flor y el canto y así es como recuerdo el 2 de octubre, una memoria que no fue mía, pero es de mi pueblo y son los ideales de la generación que me engendró.

Hubo 43 muchachos que buscaban lo mismo que yo, ellos sí pertenecían a mi generación, estaban en los preparativos para asistir a la conmemoración del 2 de octubre del 68, tuvieron un enfrentamiento con policías y hace cuatro años están desaparecidos. El Estado otra vez.  Además hubo entre seis y nueve muertos, 27 heridos, pero justicia no ha habido ni la mitad de una. El canto no va a permitir que lo olvidemos.

En mi país matan y desaparecen gente todos los días sin que haya consuelo o justicia; 43 es un número simbólico en un lugar donde faltan pedazos de tierra para enterrar a tantos muertos.

Sin importar nuestra ocupación, preferencia sexual, profesión, género o nacionalidad todos tenemos derecho a la vida.

Si la memoria del pueblo reside en la poesía seremos cuicamatini, juglares y trovadores, pero nadie nos va a callar, los muertos siguen cantando.